El satélite científico “Aeolus”, de la Agencia Espacial Europea (ESA), fue lanzado ayer desde el centro espacial Kourou (Guayana Francesa) con la misión de elaborar por primera vez perfiles de vientos de toda la Tierra y aportar así nuevos conocimientos para los pronósticos del tiempo.

Se considera que esta misión científica es técnicamente compleja y exigente. De hecho, ha sido preparada durante 15 años. Construir el satélite costó 300 millones de euros y se trata de una máquina extremadamente frágil.

Claro que su trabajo es sumamente importante. Por primera vez se elaborarán perfiles de viento desde el espacio para responder a preguntas del tipo: ¿cómo influyen los vientos de las regiones tropicales del Pacífico en el tiempo en Europa? Y ¿cómo se pueden hacer mejores observaciones de un viento en altura, de la corriente en chorro y mejorar las previsiones de tormenta?

“Esperamos que las mediciones de ‘Aeolus’ permitan un claro avance de los modelos de la dinámica del viento de la atmósfera terrestre”, afirmó la científica espacial Anne Grete Straume.

Pronóstico del tiempo

Pese a que hay muchos globos meteorológicos, boyas, barcos, aviones y satélites que suministran datos sobre los vientos, esta red es poco densa en el hemisferio sur, sobre los océanos, los trópicos y por encima de una altura de 10 kilómetros. “Aeolus” deberá medir por primera vez las velocidades del viento en todo el globo terráqueo desde una altura de 30 kilómetros hasta el suelo o sobre nubes gruesas.

“Actualmente hay casi un millón de mediciones del viento en menos de 24 horas. Con el ‘Aeolus’ se suma alrededor de un 8% más”, indicó Straume. “Si tuviésemos más satélites de este tipo que observen la situación en varias direcciones, habríamos logrado un avance sustancial en el pronóstico del tiempo”.

Está previsto que menos de un año después del lanzamiento del “Aeolus” los servicios meteorológicos europeos puedan incluir los nuevos datos en sus modelos de previsión del tiempo. Los expertos esperan que ello permita mejorar significativamente sobre todo las previsiones de entre cinco hasta siete días.

El “Aeolus” (Eolo, dios de los vientos) orbitará la Tierra a una altura de sólo 320 kilómetros. Como la resistencia del aire y la fricción frenan el satélite a esta altura, haciendo que descienda, es necesario efectuar maniobras y correcciones permanentes de la órbita, lo que limita la vida útil de la sonda. Se prevé que después de permanecer cuatro años en el espacio el combustible se agotará y el satélite se extinguirá en la atmósfera de la Tierra.